Entoloma sinuatum entre hojarasca

Entoloma lividum y Boletus luridus: los marcadores del final de temporada

Amigos seteros, hoy quiero hablaros de dos setas muy especiales que, cada año, nos anuncian el cambio de estación. Me refiero a la Entoloma lividum y al Boletus luridus (o Suillellus luridus, según la nomenclatura actual). Aunque son especies diferentes, ambas cumplen una función muy clara en el calendario micológico: indicarnos que las setas termófilas están llegando a su fin y que el invierno está a la vuelta de la esquina.

La aparición de la Entoloma lividum

La Entoloma lividum, conocida como la seta engañosa o la pérfida, suele aparecer en la parte final del otoño y principios de invierno. Su llegada no es casual, sino que responde a los primeros días fríos y, especialmente, a las primeras noches frías. Para mí, esta seta marca el punto final de la temporada de termófilas: cuando empiezan a verse estas setas en el monte, especies como el boleto aéreo y las amanitas cesáreas ya han desaparecido.

Este año, por ejemplo, en el sur de Cádiz no han aparecido las setas que más nos interesan a los recolectores, pero sí hay relativa abundancia de lactarios y rúsulas, que también se encuentran ya en su fase final.

El Boletus luridus: el último boletal del otoño

Poco después suele aparecer el Boletus luridus, uno de los últimos boletales de la temporada. Fijaos en estos ejemplares que tengo aquí: ya están maduros y llevan en el terreno cinco o seis días. Su presencia indica claramente que los boletales más termófilos ya han debido aparecer antes, aunque este año no han fructificado como esperábamos.

Mano sosteniendo un boletus luridus

Encontrar Boletus luridus nos marca el final de la temporada del otoño temprano y mediado. Cuando aparece, sabemos que debemos esperar unos 15-20 días para que comiencen a fructificar las setas de invierno, normalmente alrededor del 1 de diciembre, para el puente de la Inmaculada.

Un ciclo natural perfecto

La sucesión es clara: primero la Entoloma lividum, luego el Boletus luridus y, después, las setas invernales.

Tanto la Entoloma lividum como el Boletus luridus son mucho más que simples setas: son auténticos relojes biológicos que nos indican el final de una etapa y el comienzo de otra. Su aparición nos dice que el otoño da paso al invierno y con él llegan nuevas especies por descubrir.

¿Habéis observado vosotros esta relación entre estas setas y el cambio de temporada? ¿Cómo ha sido vuestra temporada? ¡Contadme vuestras experiencias seteras, que me encanta leeros!

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