Alcornoque con arbusto

Curiosidades del Alcornoque: Crecimiento y Hábitat

Hoy no os traigo ninguna seta en particular. En cambio, quiero dedicar esta entrada a hablaros de un  árbol que ya hemos mencionado en numerosas ocasiones y que considero merece su propio apartado: el alcornoque. Sí, ese que permite el desarrollo de nuestras setas favoritas por esta zona del sur de Cádiz, como la chantarela o el boleto negro. Es fascinante observar cómo el alcornoque crece y se desarrolla a lo largo de su vida, que puede superar los dos siglos.

El comienzo: un simple matorral

Si observáis la fotografía, veréis un alcornoque de unos 12-15 años aproximadamente. En la base podéis apreciar una especie de matorral que, sorprendentemente, pertenece al propio alcornoque.

Durante sus primeros años de vida, el alcornoque tiene forma de matorral, como una bola arbustiva similar a una carrasca. Da la impresión de que no crece, pero en realidad está desarrollando intensamente su sistema radicular bajo tierra.

El momento crucial: el brote principal

Llega un punto en que el sistema radicular adquiere suficiente fuerza para crear una guía, una rama principal que se convertirá en el verdadero árbol durante los próximos 200 años.

En un brote primaveral, surge una vara hacia arriba que ya muestra muchas hojas y forma el árbol definitivo. Esta rama crece extraordinariamente rápido – es posible que en un solo año pueda alcanzar un metro de altura. Toda la fuerza del árbol se concentra en esa rama principal para definir su forma.

La transformación del paisaje

Es maravilloso observar cómo en una zona donde apenas había árboles, solo pequeños matorrales de 50-60 centímetros, se crea un bosque completo en relativamente poco tiempo. He seguido una zona particular durante 25 años y os aseguro que hace 20 años solo eran bolitas de matorral de 15 centímetros.

La amenaza de los herbívoros

Este proceso de crecimiento tiene un enemigo principal: los herbívoros, especialmente las cabras. Son particularmente peligrosas porque se suben a los brotes y los rompen. Si esa rama principal se daña, el árbol necesita varios años para volver a rebrotar y recuperarse.

Afortunadamente, en zonas donde la presión ganadera no es fuerte y hay abundante pasto en las partes bajas de las fincas, los alcornoques suelen prosperar sin mayores problemas.

Un árbol con futuro

El alcornoque es un ejemplo perfecto de paciencia y crecimiento estratégico. Mientras aparentemente permanece estancado como matorral, en realidad está construyendo las bases para convertirse en un gigante del bosque. Suena hasta un poco filosófico, ¿no creéis?

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