El Boletus pinicola es una especie que llevo buscando unos diez o doce años por la zona de la Sierra de la Culebra, en la provincia de Soria. Es una andadura que siempre me lleva allí durante los meses de mayo y junio, en plena primavera, cuando las condiciones acompañan para salir al monte. Busco siempre bosques de pino silvestre (Pinus sylvestris) de repoblación, que por mi experiencia son con diferencia los más productivos para este hongo.
El secreto de los pinares de repoblación
El motivo de que estas repoblaciones funcionen tan bien es sencillo: todos los pinos silvestres de una misma zona tienen la misma edad. Cuando la masa forestal alcanza una madurez de entre los 40 y los 70 años, es cuando se empiezan a dar las mejores cosechas de boletus. En esta época primaveral, lo normal es dar de forma casi exclusiva con el pinícola, ya que el Boletus edulis es raro de ver en mayo o junio; si acaso sale alguna pieza suelta de forma esporádica, pero no es lo habitual.
Temperaturas necesarias para la fructificación
Para que el micelio despierte y empiece a trabajar, hacen falta unos parámetros muy concretos. La temperatura mínima del aire debe rondar los 8 o 10 grados, mientras que por el día el termómetro tiene que subir a partir de los 20 grados. El factor decisivo está en el suelo. A unos diez centímetros de profundidad, la tierra no puede estar por debajo de los 8 o 9 grados. Si el suelo está más frío, el micelio no se reproduce ni se une para formar los carpóforos, que son las setas que luego recolectamos.
Los Montes de Arguijo y el momento clave
En las últimas temporadas he frecuentado una zona muy concreta dentro de este entorno: los Montes de Arguijo, en La Póveda. Es un territorio de montaña, a unos 2500 metros de altitud, donde se suelen desatar buenas tormentas en el mes de mayo. Si estas lluvias caen a mediados de mes, sobre el 15 o el 20 de mayo, la cuenta atrás empieza. Unos quince o veinte días después de esas tormentas, a una altitud de unos 1300 o 1400 metros, es cuando se produce el brote.
No es que todo el monte esté cubierto de setas, sino que se da por zonas localizadas. Pero cuando das con el rodal bueno, las producciones son abundantes. En un día de los buenos, un recolector que conozca el terreno y se mueva bien puede llegar a cosechar fácilmente entre 10, 15 o incluso 20 kilos de boletus al día. Es una gozada ver cómo brotan cuando la tierra alcanza su punto óptimo en mitad de la primavera.


