Encontrar en un mismo metro cuadrado, en el mismo setal, los cuatro grandes del género Boletus es una de las mayores curiosidades que se pueden dar en el monte. A lo largo de veinticinco años de experiencia, solo me ha ocurrido una vez. Para la mayoría de los aficionados, de hecho, es algo que posiblemente no ocurrirá nunca: recolectar a la vez Boletus aereus, Boletus pinophilus, Boletus edulis y Boletus reticulatus en el mismo rincón.
El escenario perfecto en el Prepirineo
Para que ocurra este milagro micológico se tienen que dar unas condiciones de tiempo, de suelo y de arboleda muy particulares. El hallazgo ocurrió en el Prepirineo, en un pueblo situado en la frontera entre Aragón y Cataluña, entre Huesca y Lérida, llamado Pont de Suert. En un bosque a la izquierda, ya en la provincia de Huesca pero lindando directamente con Lérida, a una altitud de unos 1100 o 1200 metros.
El momento del año también resultó clave. Sucedió a finales del verano, concretamente en los primeros días de septiembre, hacia el 2 o el 3 de septiembre. En este lugar de montaña se mezclaban las hayas con el pino silvestre (Pinus sylvestris), una combinación de árboles que resultó fundamental para la aparición de las distintas especies de setas.
Un choque climático y forestal
El haya es un árbol que produce con facilidad el Boletus aereus y el Boletus reticulatus durante la época estival. En esa zona del Prepirineo, estas especies suelen aparecer en verano, ya que a finales de septiembre suele hacer demasiado frío para ellas. Sin embargo, para que coincidan con las especies de pino, el verano tiene que comportarse de una manera diferente.
Si se presenta un final de agosto muy lluvioso y no demasiado cálido, la temperatura fresca permite que aparezca el Boletus pinophilus (asociado al pino silvestre) junto al Boletus edulis. Aunque el pinícola es un hongo de tendencia más primaveral, suele tener un brote a finales de verano o principios de otoño si las condiciones acompañan. De esta forma, un clima húmedo y fresco permitió convivir a especies que necesitan temperaturas más altas con aquellas que prefieren el frío.
La magia de las raíces cruzadas
¿Cómo es posible que terminaran saliendo todas juntas en el mismo metro cuadrado? El bosque era mayoritariamente de pino silvestre, pero había bastantes hayas que habían crecido en los huecos que dejaban los pinos. Aunque yo me encontraba físicamente debajo de los pinos silvestres, a unos 25 o 30 metros de distancia había un grupo de cuatro o cinco hayas.
Las raíces de estos árboles se extienden y se cruzan bajo el suelo. Las raíces de las hayas llegaban perfectamente hasta mi posición, mientras que las de los pinos estaban justo encima de mí. Esto permitió que los micelios de los cuatro tipos de hongo, asociados a sus respectivos árboles hospedadores, fructificaran a la vez en un espacio minúsculo. Los cuatro reyes del género Boletus compartiendo el mismo palmo de tierra. Ha sido una experiencia única en la vida y, si vuelve a repetirse algún día, no dudaré en grabarlo en vídeo para compartirlo.