La gula de monte, conocida científicamente como Craterellus lutescens, es una seta que prefiere entornos de coníferas muy definidos. Las mejores recolecciones en España se concentran en zonas de pino silvestre (Pinus sylvestris), especialmente en Cataluña y Aragón. En estas provincias la temporada arranca muy temprano y con gran abundancia. Aunque también se produce en la cordillera Cantábrica y en Soria, los pinares catalanes son la zona de referencia absoluta.
El pino silvestre crece tanto en terrenos ácidos como en básicos. Aunque la mayoría de guías micológicas asocian la Craterellus lutescens a suelos básicos, se desarrolla perfectamente en ambos. Esta adaptación se comprueba fácilmente en la sierra de Cortes de la Frontera, en Málaga, donde abunda un suelo arenoso y ácido en el que esta especie comparte espacio con boletus y chantarelas.
La manta de pinaza y el musgo
La gula de monte se asocia a casi todas las especies del género de los pinos. Se encuentra bajo el pino piñonero (Pinus pinea), el pino carrasco (Pinus halepensis), el pino negro (Pinus nigra) y el pino negro de montaña (Pinus uncinata). Sin embargo, el pino resinero (Pinus pinaster), también denominado pino negral o ceniciento, destaca como uno de sus mejores aliados en el sur de España y en Galicia.
El entorno bajo los árboles cambia notablemente según la especie de pino. Bajo el pino silvestre es habitual recolectarla en zonas cubiertas de musgo y brezo. En cambio, bajo el pino resinero, debido a la densidad de las repoblaciones, el sotobosque es casi inexistente. En estos pinares se acumula una gruesa capa de acículas, conocida como pinaza, que tarda años en descomponerse debido a la gran longitud de sus hojas. Para localizarlas bajo esta manta vegetal, hay que levantar la pinaza con cuidado para descubrir las pequeñas cabezas amarillentas que afloran debajo. En estas condiciones, las setas suelen tener un tamaño menor que las que crecen en el musgo, ya que este último les proporciona una mayor humedad y una protección térmica superior contra el frío y la radiación solar.
Altitud y condiciones climáticas extremas
La altitud idónea para esta seta se sitúa por debajo de los 1000 metros, aunque posee una gran capacidad de adaptación. En zonas de Cataluña, como el Prepirineo o la cordillera prelitoral, se puede localizar hasta los 1700 metros de altitud. Se han registrado recolecciones a estas alturas incluso en el mes de agosto.
En el extremo contrario, es posible encontrarla a nivel del mar. Los pinares de Conil albergan setales de gula de monte, aunque su fructificación no es anual, ya que requiere de un otoño de abundantes lluvias, cielos cubiertos y ausencia de viento. En Estepona, en plena Sierra Bermeja, también aparece en cotas muy bajas, entre los 200 y 400 metros de altitud. Lo curioso de esta sierra es que, a partir de los 700 u 800 metros, la especie desaparece por completo, a pesar de la presencia de pinos y pinsapos.
Tras el grave incendio sufrido en Sierra Bermeja, habrá que esperar varios años para que estos entornos vuelvan a ser productivos. De cara al futuro, los mejores puntos para buscar serán los arroyos y las umbrías. Con otoños muy lluviosos durante noviembre y diciembre, la temporada puede iniciarse en el puente de la Inmaculada y prolongarse de manera excepcional hasta Semana Santa.

