El bacalao fresco con una salsa de avena, trompeta negra y langostinos de Sanlúcar es un plato de invierno muy rico, aunque el bacalao fresco lo podemos encontrar ya casi todo el año en las pescaderías. Nos venden los lomos limpios, sin espinas, y para mi gusto está mucho mejor que el bacalao salado.
Para esta receta yo utilizo langostinos de Sanlúcar. Es verdad que se puede hacer con langostinos normales, pero os aseguro que no queda igual. En la zona donde vivo he comido langostinos de calidad toda la vida. Por eso, cuando los veo a un precio razonable, los compro, los congelo y los voy gastando durante las siguientes semanas o meses.
Cómo preparar el bacalao y la salsa
Lo primero que hacemos es coger el bacalao con un poco de aceite y dorarlo por ambos lados. Hay que tener mucho cuidado de que no se abra demasiado ni se rompa, porque este pescado tiende a abrirse en lascas con facilidad. Cuando esté listo, lo apartamos.
En la misma sartén, con un poquito de cebolla o cebolleta, hacemos un sofrito. Cuando esté dorada, incorporamos la trompeta negra. Al ser un plato de invierno, lo normal es tener la seta fresca, ya que es la época idónea para buscar setas de invierno en los bosques isla de Cádiz, mientras que en verano la tendríamos que usar desecada. La trompeta tiene que estar muy bien lavada y cortada en los trozos que os gusten. A mí me gusta que los trozos sean relativamente grandes. Lo refreímos todo junto.
Cuando veamos que la trompeta negra está prácticamente hecha, añadimos la crema de avena. Yo suelo utilizar crema de avena ecológica. Intento comer alimentos de este tipo para no acumular pesticidas en el organismo, y además tengo mi propio huerto ecológico, del que ya os hablé cuando comentamos el uso del trichoderma.
Dejamos que la avena se espese un poco. Si veis que se espesa demasiado y la trompeta negra ha quedado un poco dura, no pasa nada, se le echa un chorrito de leche y se vuelve a esperar un par de minutos a que espese de nuevo.
El toque de los langostinos de Sanlúcar
Para añadir los langostinos, tenemos dos opciones. La primera, que es un poco más laboriosa pero queda excelente, consiste en pelar los langostinos y hacerlos previamente en una sartén con muy poquito ajo, como si los hiciéramos al ajillo. Luego los incorporamos a la salsa al final.
La otra opción, que es más rápida y menos trabajosa, es echar los langostinos directamente en la sartén una vez que hayamos refrito la trompeta negra. Lo refreímos todo junto y luego añadimos la salsa de avena. De esta forma, el langostino queda con una textura más bien cocida, mientras que si lo hacemos al ajillo previamente, aporta un sabor mucho más marcado.
De cualquiera de las dos maneras el plato queda estupendo. No es una receta barata, pero es ideal para sorprender a los amigos en una cena especial porque posiblemente no hayan probado nunca esta combinación.


