Hola amigos. Hoy quiero hablaros de dos tipos de setas que podéis encontrar en los pinares litorales del Campo de Gibraltar: la lepiota (la seta pequeña a la izquierda de la foto) y la macrolepiota (la seta a la derecha, que como su nombre indica, es la grande).
Diferencias clave entre lepiotas y macrolepiotas
La distinción más clara, además del tamaño, suele estar en el anillo. Las lepiotas pequeñas, como la que veis en la imagen, a menudo carecen de anillo. En concreto, esta especie que os muestro (y que ahora mismo no puedo precisar exactamente) es un buen ejemplo de esa característica.
Por el contrario, las macrolepiotas, las grandes, suelen presentar un anillo bien desarrollado. La que podéis observar aquí es una Macrolepiota mastoidea, inconfundible por su porte.
La gran diferencia: comestibilidad
Este es el punto más importante y donde hay que extremar la precaución. Mientras que las macrolepiotas son comestibles y muy apreciadas (como la famosa Macrolepiota procera), las lepiotas pequeñas no lo son.
De hecho, muchas de las lepiotas de pequeño tamaño son tóxicas para el ser humano. De esta en concreto no puedo deciros la especie, pero sirve para ilustrar un principio vital: ante la duda, y especialmente con este género, es mejor dejar la seta en el campo. La confusión puede tener consecuencias graves.
Un paisaje micológico único
Encontrar estas setas en los pinares costeros de Cádiz es siempre una experiencia. Estos ecosistemas litorales, sometidos a la influencia del mar, albergan una micología particular, es especial esta temporada. Como llevo comentando estas semanas, no están apareciendo setas muy interesantes desde el punto de vista gastronómico, pero estoy encontrando especies que nunca o casi nunca había visto antes por estos bosques, como estas dos especies de lepiotas juntas o la rúsula amoenicolor. He de reconocer que las excursiones al campo no están siendo productivas, pero sí muy recreativas.
Conclusión: observación y precaución
El mundo de las lepiotas es fascinante pero exige respeto. Recordad: tamaño, presencia de anillo y, sobre todo, un reconocimiento seguro al 100% antes de plantearos ninguna recolección con fines culinarios.
¿Habéis tenido experiencias con lepiotas o macrolepiotas en vuestras salidas al campo? ¿Las encontráis con frecuencia en los pinares?


