Mano sujetando un ejemplar de russula chloroide de gran tamaño

Russula Chloroide: Características e Identificación

Hoy quiero hablaros de una seta que, aunque no es comestible, es fascinante por su belleza y su presencia habitual en nuestros bosques. En la foto podéis ver un impresionante ejemplar de Russula chloroide que recolecté el 3 de enero de 2026. Es un hallazgo que ilustra perfectamente las características de esta especie, y quiero compartir con vosotros cómo reconocerla y qué la hace especial.

¿Cómo identificar la Russula Chloroide?

La Russula chloroide puede generar cierta confusión a primera vista. Su apariencia inicial podría recordar a algunas especies del género Lactarius, los populares níscalos, que se caracterizan por exudar un látex al cortar sus láminas. Sin embargo, aquí está la clave: si le damos la vuelta y tocamos o cortamos las láminas de esta rúsula, veremos que no aparece ningún tipo de látex. Esta simple prueba es fundamental para descartar a los lactarios y confirmar que estamos ante una rúsula.

Características del sombrero y las láminas

El sombrero de la Russula chloroide suele presentar una coloración blanquecina, casi blanca pura cuando el ejemplar es joven. Con el tiempo, como se aprecia en el ejemplar de la foto que ya es adulto, adquiere tonos ocráceos, un color más terroso o marrón claro. Esta evolución cromática es un buen indicador de su madurez.

Sus láminas, por su parte, son típicas del género Russula: apretadas, frágiles y de un color blanco cremoso que se mantiene bastante estable.

Hábitat y dónde encontrarla

Esta es una seta bastante común en el sur de la Península, especialmente en la zona del Parque Natural de Los Alcornocales. A diferencia de muchas setas que son exclusivas de un tipo de árbol, la Russula chloroide es versátil. Se asocia tanto con pinos como con árboles del género Quercus (encinas, alcornoques, quejigos). En mi experiencia, es incluso más abundante bajo los quercus que en los pinares.

Importante: No es comestible

Quiero ser muy claro en este punto: la Russula chloroide NO es una seta comestible. Pertenece a ese amplio grupo de rúsulas que, aunque no suelen ser gravemente tóxicas, pueden causar trastornos gastrointestinales desagradables. Su sabor no es apreciado y su textura no la hace apta para la cocina. Para los que buscáis rúsulas comestibles en hábitats similares, os invito a conocer la Russula amoenicolor, otra rúsula termófila de nuestros encinares.

Conclusión

La Russula chloroide es, en resumen, una seta común en nuestros alcornocales y pinares, fácil de identificar por la ausencia de látex y su sombrero que pasa de blanco a ocre. Recordad siempre la regla de oro: ante la duda, no la consumáis.

¿Habéis encontrado alguna vez esta rúsula en vuestras salidas al campo? ¿Bajo qué tipo de árbol soléis verla con más frecuencia?

¡Un saludo!

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