Mano sosteniendo russula amoenicolor

Russula amoenicolor: Seta Termófila del Otoño Andaluz

Hola amigos, hoy es 3 de noviembre y aquí en la provincia de Cádiz hace más de un mes de la última lluvia fuerte. Esperaba que esta lluvia provocara la fructificación de las setas termófilas que nos interesan, la amanita cesárea y el boletus aereus, pero desgraciadamente no ha sido así. De hecho, en mi última salida no pude ver ningún boletus aereus y solo dos o tres amanitas cesáreas.

La Russula amoenicolor: una seta termófila peculiar

Aunque no podamos hablar de una explosión de boletus o amanitas, sí que podemos comentar otras setas que han comenzado a hacer su aparición esta temporada, como ya hicimos con la seta de ostra. Otra seta termófila otoñal, y a veces también primaveral, que es contemporánea del Boletus aereus y de la amanita cesárea es la Russula amoenicolor.

Características principales de identificación

La Russula amoenicolor  lógicamente pertenece al género de las rúsulas y es una seta no comestible. No es venenosa, pero tampoco es buena para comer. Podemos catalogarla como muy abundante en la provincia de Cádiz y en los encinares y alcornocales ácidos de Andalucía. De hecho, acabo de volver de una de mis prospecciones en el campo y he encontrado más de diez ejemplares.

Forma micorriza con quejigo, alcornoque y encina, y su eclosión se produce prácticamente a los 15-20 días después de la lluvia. Una característica notable es que puede aguantar bastante el calor, por eso las eclosiones aparecen al principio del otoño y en el mes de mayo si la primavera ha sido lluviosa.

Rasgos distintivos

Tiene la particularidad de oler un poco a pescado. Presenta el pie con tintes (normalmente rosados) y la cutícula es muy variable: puede ser crema, blanquecina, morada, casi roja mezclada con verde, y casi siempre con un tono desteñido.

Algunas personas podrían confundirla con una Russula cyanoxantha (rúsula con láminas azules), ya que a veces la cutícula presenta el mismo color: morado o verdoso mezclado con morado.

Mano sosteniendo russula amoenicolor

Conclusión

La Russula amoenicolor es una seta fascinante por su adaptación al clima andaluz y su variabilidad cromática. Aunque no es comestible, su presencia nos indica que el bosque está activo y que pronto podremos disfrutar de otras especies más apreciadas gastronómicamente.

¿Has encontrado alguna vez esta rúsula en tus salidas al campo? ¿Qué otras setas termófilas has observado en tu zona? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!

Hasta luego amigos.

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