Subiendo hacia una cota de 800 metros por los montes de Cádiz, por los 550 metros aproximadamente, me he acercado a comprobar un micelio conocido de Boletus dupainii. Había un par de ejemplares, aunque la verdad es que estaban bastante feos y pasados. Aun así, conviene repasar las características de esta especie porque en los montes gaditanos resulta abundante.
Hábitat y árboles asociados
Se trata de una seta termófila, adaptada al calor y a temperaturas templadas, por lo que se encuentra con más facilidad en el sur de España que en el norte. Prospera en terrenos ácidos y fructifica asociada en micorriza a especies del género Quercus, viéndose bajo alcornoques, quejigos, robles y encinas.
Comestibilidad y valor culinario
Respecto a la cocina, no la aconsejo. Se puede comer sin riesgo, pero tiene un olor y un sabor algo ácido, que recuerda al limón. Por esa acidez tan marcada, desde mi punto de vista no merece la pena recolectarla ni aporta nada en la mesa.
Compañera del boleto negro
Lo positivo de localizarla en el monte es que suele ser contemporánea del Boletus aereus, que es la seta que realmente venimos buscando en esta jornada. Verla brotar indica que la zona tiene actividad fúngica otoñal activa. Seguiremos subiendo la ladera a ver si hay suerte a lo largo del día.

