Las grandes eclosiones de colmenilla se producen de manera muy característica tras los incendios forestales, al tratarse de una especie pirófila. Este verano está siendo duro con los incendios en España y, aunque en Andalucía nos estamos librando un poco más, en el resto de comunidades la situación es complicada. Cuando ocurren estas catástrofes, es habitual que la primavera siguiente aparezcan colmenillas en las zonas quemadas, pero este hongo es caprichoso y un incendio no garantiza su aparición, incluso si las condiciones de humedad, altitud, latitud y temperatura parecen ideales.
El misterio del suelo neutro o básico
Para intentar comprender este fenómeno, hay que fijarse en el suelo. La condición necesaria, aunque no suficiente, para que un incendio dé colmenillas es que el terreno sea neutro o básico. Un suelo básico no equivale obligatoriamente a un terreno de piedra caliza. Puede tratarse de un suelo dominado por rocas magmáticas con un bajo contenido en sílice, el componente que aporta acidez al terreno. En el incendio de Estepona de hace unos años, por ejemplo, no hay cal por ningún sitio; la roca es peridotita, una roca magmática ultra básica con muy poco sílice.
Lo habitual es buscar en terrenos calizos porque las rocas magmáticas básicas son escasas comparadas con la caliza o con las rocas ácidas, como el granito o la pizarra. Conocer estas dinámicas del suelo ayuda mucho al planificar las salidas, como ya vimos al hablar sobre el inicio de la temporada de colmenilla en Málaga, donde estos factores geológicos son clave.
La importancia de la vegetación
El tipo de árboles que se han quemado también determina el éxito de la búsqueda. No sirven los matorrales, los pastos, los chopos, ni prácticamente las encinas o los alcornoques. El mejor árbol para la eclosión de colmenilla pirófila es el pino resinero (Pinus pinaster). Este pino genera una capa de pinocha, la hojarasca del pino, muy gruesa que muchas veces no llega a desaparecer del todo con el fuego. Además, este árbol mantiene las acículas secas en sus ramas tras el incendio, lo que proporciona una sombra muy necesaria durante los meses de marzo, abril y mayo, reduciendo la insolación directa sobre el suelo húmedo.
Otros pinos como el pino carrasco (Pinus halepensis), el pino radiata (Pinus radiata) o el pino piñonero (Pinus pinea) también pueden funcionar, pero la experiencia en España durante los últimos veinticinco años demuestra que las mayores recolecciones se dan bajo el pino resinero. Tras las precipitaciones abundantes, cuando alternan los días templados y el sol, se dan las condiciones para salir a por la colmenilla tras las lluvias, siempre buscando esa protección que ofrece la cubierta forestal quemada.
Orientación y excepciones de la naturaleza
Al estudiar una zona quemada, conviene priorizar las laderas protegidas del viento y de la excesiva radiación solar directa. Si el incendio ha sido muy extenso, se pueden buscar afloramientos calizos o zonas con un pH más básico dentro de un entorno predominantemente ácido, pues es en esos puntos concretos donde habrá más opciones de éxito.
Toda esta teoría es una aproximación, porque la naturaleza no siempre sigue reglas estrictas. Amigos muy cercanos han llegado a encontrar colmenillas en terrenos de pizarra, que es una roca totalmente ácida, en una de las provincias más afectadas por los incendios de este año. La mejor escuela sigue siendo ir al campo, estudiar el terreno, observar, contrastar y aprender. Si las setas aparecen, disfrutaremos de la jornada; si no, volveremos a casa con una lección más aprendida.


