La frustración de llegar tarde a la colmenilla

La colmenilla (Morchella) es una seta impredecible, con una ventana temporal de recolección muy corta. Esto se nota bastante en las zonas expuestas al sol y relativamente secas del sur de España.

Un brote inesperado que se echó a perder

En esta ocasión hicimos varias visitas al mismo terreno. En las primeras salidas localizamos un brote pequeño, pero después el tiempo cambió radicalmente. Tuvimos una semana entera de sol continuo, sin temperaturas exageradas pero con una ausencia total de lluvias, lo que terminó por secar el entorno. Pensábamos que no saldría nada más en ese punto de recolección y dejamos de ir unos días.

El problema es que sí hubo un segundo brote. Sin embargo, al no estar allí para cogerlo a tiempo, un par de días seguidos con termómetros que alcanzaron los 25 y 26 grados a pleno sol acabaron por achicharrar los ejemplares. Encontrarse estas setas completamente pasadas y quemadas por el calor da bastante rabia, sobre todo sabiendo lo difícil que es coordinar la salida perfecta para la colmenilla tras las lluvias.

La exigencia de una seta delicada

Esta especie ofrece momentos muy gratificantes cuando se da con una buena florada en óptimas condiciones, pero también resulta muy fastidiosa por su enorme sensibilidad a los golpes de calor. Un pequeño descuido de cuarenta y ocho horas y el sol echa a perder todo el trabajo de campo.

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