Varios ejemplares de chantarela en la palma de una mano

Seis meses seguidos cogiendo chantarelas en Los Alcornocales

La resiliencia del micelio de la chantarela, concretamente de la Cantharellus subpruinosus, en mi zona es un fenómeno muy particular. Hace tiempo ya analicé la capacidad de resistencia de la chantarela frente a las lluvias de Cádiz, pero lo que está ocurriendo esta temporada es algo excepcional que hacía bastantes años que no se repetía. Llevo recolectando estas setas en cantidades significativas desde el 1 de noviembre hasta hoy, 20 de abril, completando prácticamente seis meses seguidos saliendo al mismo entorno a por ellas.

Este largo periodo de fructificación se ha concentrado en la misma área habitual de las provincias de Cádiz y Málaga, en el Parque Natural de los Alcornocales. La persistencia del micelio ha sido tan notable que, durante los últimos días de marzo y las primeras jornadas de abril, la única seta que se encontraba con facilidad en el campo era la chantarela.

El hallazgo de dos taxones en el alcornocal

En la última jornada de campo se han podido observar dos taxones diferenciados en los mismos parajes: la Cantharellus subpruinosus y la Cantharellus cibarius. Hay que tener en cuenta que la presencia de la Cantharellus cibarius en esta zona es bastante escasa, por lo que encontrarla siempre resulta una sorpresa agradable.

En esta ocasión, he podido localizar algunos corros muy llamativos y limpios de esta especie. El destino de estas setas ha sido directo a la cocina, donde las he preparado en un plato sencillo combinadas con coliflor y unos ajos frescos recolectados de mi propio huerto.

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