Las sorpresas que guarda el monte a veces te dejan descolocado después de llevar toda la vida recorriendo senderos y barrancos. En una salida por el monte de Algeciras, el 19 de octubre de 2026, me topé con una imagen que no había visto jamás en todos mis años de campo: una seta parasitando directamente una hoja caída de Quercus, de quejigo. Se la estaba comiendo por completo.
El misterio en el monte de Algeciras
Acostumbrado a recorrer estos parajes, donde tantas veces busco especies típicas, toparse con un fenómeno así rompe todos los esquemas habituales. La pequeña seta emergía con fuerza, alimentándose de la materia de la propia hoja, algo nada común de observar con tanta claridad.
Una estampa irrepetible en el suelo del bosque
Es una auténtica maravilla encontrarse de pronto con algo nuevo. Posiblemente, a lo mejor me muero y no lo vuelvo a ver en directo, porque la naturaleza tiene estas cosas tan difíciles de repetir. Por muchos años que uno pase entre la hojarasca, el bosque siempre se guarda un detalle capaz de asombrarte por completo.


