El Parque Natural de los Alcornocales destaca por unas condiciones climáticas muy particulares que dan lugar a brotadas durante periodos del año que sorprenderían a cualquier aficionado de otras latitudes. El pasado 8 de mayo, junto a un buen amigo, pudimos realizar una nueva recolecta de chantarelas, de la especie Cantharellus subpruinosus, logrando una cesta de algo más de dos kilos en plena primavera.
Una temporada excepcionalmente larga
La campaña de este año ha resultado ser una de las más extensas que se recuerdan en la zona. Los primeros ejemplares de chantarela, apenas tres o cuatro setas, se localizaron en la sierra de Algeciras el 26 de octubre. Desde esa fecha, las salidas al monte han permitido llenar las cestas de forma ininterrumpida durante los meses de noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo y abril, llegando hasta este mes de mayo con brotaciones todavía activas.
La resistencia en el sur peninsular
Esta continuidad demuestra la enorme adaptabilidad de estas setas en los microclimas de las provincias de Cádiz y Málaga. En otras ocasiones ya se ha analizado la asombrosa resistencia de la chantarela en el invierno de Cádiz, que les permite soportar las fluctuaciones de temperatura de estos meses de forma natural.
Si hace un tiempo llamaba la atención el hecho de completar seis meses seguidos cogiendo chantarelas en Los Alcornocales, alcanzar los ocho meses consecutivos de recolección es un dato de lo más singular. Este fenómeno, propiciado por la humedad constante y la benignidad de las temperaturas en estos bosques de la provincia de Cádiz y Málaga, es un hecho muy poco común en otras partes.


