Nuestra chantarela, la Cantharellus subpruinosus, suele presentar un porte mediano en nuestros bosques, pero de vez en cuando nos da sorpresas y alcanza pesos considerables. Como la de la foto, que supera con creces los 200 gramos. Se trata de un ejemplar excepcional recogido en los montes de Jimena de la Frontera en febrero de 2024.
A la par de las especies americanas
Con estas dimensiones ya se acerca bastante al porte de las chantarelas americanas, como la Cantharellus californicus o la Cantharellus formosus, propias de la costa oeste de los Estados Unidos. La Cantharellus californicus fructifica por la franja sur, ligada a los robles de costa, un árbol del género Quercus muy parecido a nuestra encina y a nuestro alcornoque. Por su parte, la Cantharellus formosus se asocia a los abetos y a los pinos en la zona norte de California y, sobre todo, en los estados de Washington y Oregón.
Una pieza singular en nuestros montes
Al igual que ocurrió cuando os mostré el tamaño gigante de la chantarela de Gaucín, resulta curioso comprobar cómo el monte gaditano puede producir ejemplares tan corpulentos cuando se dan las condiciones adecuadas. En la chantarela de los quejigales de Cádiz solemos ver ejemplares de buen porte, pero este caso llama especialmente la atención.
Además, conviene dejar claro un detalle que se aprecia al examinarla con calma: es una seta única. No es un racimo de varias chantarelas unidas por la base, sino un solo pie y un solo sombrero que alcanzaron semejante volumen.


