El Coprinus comatus y su carrera contra el reloj

El Coprinus comatus, conocido por muchos como la barbuda, guarda parentesco cercano con los agáricos, aunque los coprinos han alcanzado un grado mayor de evolución. Esa evolución se traduce en una mayor superficie dedicada a las láminas y, por tanto, una capacidad superior de generar esporas para reproducirse mejor en el medio.

La tinta negra y su transformación

Una de las grandes particularidades de esta seta es que apenas resiste el paso de las horas. En prácticamente un día se licúa por completo; no llega a secarse ni a pudrirse de la forma habitual, sino que se transforma en una masa líquida, una tinta negra oscura. En tiempos pasados esa sustancia se aprovechaba para escribir documentos.

En la cocina tiene un valor gastronómico muy apreciado, pero exige una rapidez total. Hay que cogerla en un estado temprano, prácticamente naciendo, guardarla con cuidado en una bolsa de papel, mantenerla en frío y consumirla en cuanto se llega a casa. Si se deja reposar, termina arruinándose en cuestión de horas.

Presencia en los pastizales gaditanos

En la provincia de Cádiz esta especie se deja ver desde el otoño hasta la primavera, manteniéndose activa durante los meses fríos, al igual que ocurre con otras setas de invierno en los bosques isla de Cádiz. Un buen ejemplo de esto lo pude comprobar el 11 de enero de 2026 en la Laguna de la Janda, dentro del término municipal de Tarifa, en las inmediaciones de Facinas.

Suele brotar con bastante frecuencia en praderas abiertas y claros de monte, mostrando una presencia constante en pastizales muy estercolados, sobre todo en parcelas donde pasta habitualmente el ganado vacuno.

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