Los bosques isla, esas pequeñas masas forestales aisladas, a menudo esconden grandes sorpresas para quienes buscamos setas en pleno invierno. En el extremo sur de la provincia de Cádiz, muy cerca de mi casa, se encuentra un pequeño reducto de alcornoques donde las condiciones particulares de este año, con temperaturas bastante suaves, abren la posibilidad de encontrar algunas especies interesantes.
La búsqueda de especies invernales
En esta época del año el objetivo principal es dar con la chantarela (Cantharellus pallens) o alguna trompeta, especies que, aunque a veces se asocian más a la primavera, se dejan ver por estas latitudes meridionales durante los meses más fríos. La experiencia en este mismo rincón gaditano demuestra que en pleno enero es posible recolectar ejemplares de gran valor como el boleto negro (Boletus aereus) o el hongo de pino (Boletus pinophilus).
El valor de los reductos forestales
Existe la creencia generalizada de que las grandes masas boscosas continuas son los únicos lugares propicios para la proliferación de hongos. Sin embargo, los bordes de los caminos, las zonas de transición o estos pequeños bosques isla que lindan con masas forestales de mayor envergadura suelen ser muy productivos, ofreciendo recolectas inesperadas gracias a su microclima y exposición particulares.



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